Sin categoría

POR QUÉ LA HORA DEL TÉ ESTÁ DE MODA

Puede que seas más de café (y sólo de café), pero sigue leyendo…

The beatles 1964

¡Si Los Beatles tomaban (“de esta guisa”) el té en 1964, nosotros también!

1. Porque si Los Beatles tomaban el té (así) en 1964, nosotros también queremos hacerlo. También queremos sostener la taza con esa soltura (y desparpajo) británico. Porque sí, tomar el té requiere de una cierta actitud. Debemos abandonar esas prisas (y la rapidez) con la que tomamos el café, para hacernos con los nuevos tiempos que marca el té. Desde el reposo (mínimo) de tres minutos de la infusión (dependiente, siempre, de la variedad que vayamos a tomar), hasta la calma con la que uno se enfrenta a una taza de té (incluso por las mañanas). Té, actitud, té, actitud, té, actitud.

2. Porque (parece que) está de moda decir eso de “el café me sienta mal y la leche peor”. Sí, es una realidad. Seguro que en lo que va de mañana ya has escuchado esto en más de dos o tres ocasiones y a más de dos o tres personas diferentes (repetimos: dos o tres personas diferentes). De repente, parece que está de moda “odiar” el café y “odiar” aún más la leche (de vaca). Aprovechemos, pues, este “boom” y lancémonos a tomar té (sin parar). Ponerle “los cuernos” al café, he ahí la cuestión.

3. Porque es posible sustituir el café por el té en el desayuno (y salir de casa despierto, claro). “Me gusta el té, pero sin mi café de las mañanas no puedo salir de casa, el té no me espabila”. Mentira. Eso significa que no estarás tomando la variedad de té indicada (existen mezclas que nos aportarán un gran “chute” de energía, para las mañanas). La cafeína y la teína son iguales, exactamente iguales. ¿Y qué diferencia al café del té? Pues una de sus principales diferencias es que el café (como bebida) tarda dos días en ser digerida por el hígado y el té tan sólo tardará 2 horas (la diferencia, compensa ¿no?).

4. Porque el té nos otorga una paz repentina (y mágica). No sabemos darle una explicación razonada pero es cierto que el té (como bebida) transmite cierta paz (a la mente y al cuerpo, a partes iguales). Suponemos que será por el humo saliendo de la taza caliente o la sensación de calor que sentimos cuando nos la acercamos a la mano (o directamente la tomamos). Lo cierto es que no existe mejor forma de acabar un día (después de una dura y estresante jornada de trabajo) que preparándose un té y tomándolo en la cama (en relax y silencio). Justo antes de cerrar los ojos para dormir.

5. Porque el té no deja de ser “agua infusionada con plantas” y eso nos gusta. Una bebida cien por ciento natural y sana. Además al auténtico té (repetimos: auténtico té) no hará falta añadirle azúcar, sólo los tés que contienen componentes artificiales necesitarán cantidades ingentes de edulcorante (sea cual sea).

6. Porque existe la figura del “tea designer” (y nosotros la hemos encontrado en Madrid). Se llama Beatriz Parreño y es la “diseñadora de tés” del hotel Ritz de Madrid. La conocimos hace unos días mientras disfrutábamos del “afternoon tea” de este emblemático hotel madrileño. “Todo viene de familia, mi abuelo (y después mi padre) se dedicaron al comercio de las especias. Yo seguí con esta tradición familiar, pero buscando algo más personal, algo que me definiera. Por eso aposté por los tés, una de mis grandes pasiones desde pequeña”, nos contó Beatriz. Ella selecciona cada variedad de té que podremos encontrar en el hotel y, además, posee una gran relación con los clientes que “me buscan cada vez que vienen a tomar el té, para que les aconseje y les diseñe su propia infusión, esa que necesitan ese día en concreto”, nos confesó.

7. Porque detrás de una simple taza de té se esconden muchas historias (sólo tendremos que buscarlas). Volvemos (de nuevo) al madrileño hotel Ritz para encontrarnos con una de ellas. Un joven estudiante de económicas que cada miércoles se sienta en uno de los sofás del gran salón del hotel para estudiar y tomar el té. “Viene cada miércoles, con sus apuntes para estudiar mientras escucha el piano y toma el té (Beatriz le aconseja a la hora de pedir, indicándole que té le puede ir mejor)”, nos contaron desde el hotel. Síguele la pista a las tazas de té y busca (y encuentra) historias.

Queen Elizabeth ll has a cup of tea with her Malvern water in Northern Ireland in 1977. Photo. Anwar Hussein

Norma nº1: agarrar la taza (de té) como ella (y sólo ella) sabe hacerlo

8. Porque tomar el té, en ocasiones, supone todo un ritual. No será lo mismo tomar el té por la mañana (con las prisas que caracterizan a la rutina) que disfrutar de un “afternoon tea” en uno de esos hoteles (o locales) que lo sirven. La tetera y las tazas necesitaran de una importante compañía: la clásica bandeja de tres pisos, con los tradicionales ‘scones’ (acompañados de mermeladas y nata como posibles relleno), una fila de salados (los clásicos sándwiches de pan de molde con diferentes combinaciones de ingredientes) y, por último, más dulces (para terminar como empezábamos).

9. Porque podemos viajar en clave “té”. Sí, hay gente que viaje en busca de los mejores restaurantes, hay otros que viajan buscando las librerías más antiguas de la ciudad, los museos más desconocidos o, simplemente, que viajan por viajar (sin mayor intención que la de explorar su destino). Pero también podremos viajar en busca de los mejores “afternoon tea” de la ciudad. Por ejemplo, ¿imaginas volar a Londres para pisar los hoteles más tradicionales de la ciudad a la hora del té? El Ritz, el Savoy o el Claridge’s, poseen las horas del té más concurridas de la ciudad (previa reserva, como si de un restaurante habitual se tratase).

10. Porque tendremos la excusa perfecta para comprar tazas y teteras (y más tazas y más teteras). Sí, nos gusta comprar cosas para la cocina (que le vamos hacer). Una de las paradas obligadas (en Madrid) es, sin duda, Amaté (en la calle Argensola, 6) donde encontrar una amplia variedad de tés y complementos. También, hace poco, descubrimos el trabajo de ‘We Crave’, un joven estudio de diseño compuesto por Vanessa Redondo e Ignacio del Toro. Nos quedamos totalmente hipnotizados con su edición limitada “Flow” (sólo disponible bajo encargo), un recipiente de cristal y mármol que convierte la preparación del té en todo un espectáculo (visual). “El ritual de preparar estas bebidas es la estética de las piezas, un momento para contemplar la caída del líquido y su transformación en colores”, cuentan desde el proyecto.

11. Porque aunque sea el formato más cómodo (e instantáneo), debemos escapar de las “bolsas de té”. “El té en la bolsa está atrapado, el té necesita su espacio, es una planta en transformación. Es una planta visual, espléndida, estética y necesita su explosión en la taza”, nos contaba Beatriz Parreño (“tea designer” del hotel Ritz de Madrid). Es una de las normas de oro (en el mundo del té): escapar de las bolsas. Aunque debemos confesarlo, estamos enganchados al “Té relajante” de Dr. Jackson’s. “Un té desarrollado con ingredientes naturales llenos de propiedades relajantes y calmantes. Sin duda, el té más apropiado para cerrar el día, para tomarlo mientras vemos el episodio de esa serie a la que estamos totalmente enganchados”, cuentan desde Laconicum (la web que lo distribuye en España).

12. Porque no sólo existen las catas de vinos, también las de tés. Tekoe, abrió sus puertas hace poco más de un año y se ha convertido en uno de los espacios de referencia de los amantes del té en Madrid. En su local (en el número 22 de la calle Huertas) organiza cada miércoles a las siete de la tarde, entretenidas y didácticas catas (previa reserva de plaza). Las clases están compuestas por una primera parte teórica para aprender la historia, las leyendas y los modos de procesado, entre otros temas, y una segunda parte práctica en la que se podrá catar distintos tipos de té en tres formas: en hoja seca, en hoja infusionada y en la propia infusión. Tres estados del té en los que se puede distinguir a la perfección el aroma, sabor, el tacto, e incluso, la textura de cada variedad.

13. Porque existen infinitas formas de tomar el té (en la ciudad). No sólo con la religiosidad y el ritual que requiere el “té” en un hotel tan emblemático como lo es el Ritz, si no también desde las alturas (y contemplando las mejores vistas de la ciudad, 360 grados) en el Hotel The Principal, en cualquier cafetería de Malasaña (simplemente sustituyendo la taza de café por la de té, menos “hipster” eso sí) o en pleno asfalto (en el Paseo de la Castellana), en el restaurante Tatel (que se une al verdadero ritual del té, con bandeja de tres pisos repleta de dulces y salados o nata montada artesana).

¡LARGA VIDA AL TÉ!

Síguenos la pista en @quenomeladenconqueso

 

 

 

Entrada Anterior Siguiente Entrada

También puede interesarte

2 Comentarios

  • Responder Mae West 10 marzo, 2016 de 12:16

    yo veo que el te es mucho postureo

  • Responder Laura 19 marzo, 2016 de 01:22

    Dios, gracias por decir que el té y el café son exactamente iguales! Nadie me cree… ¿Cómo van a ser iguales si el té tiene teína y el café cafeína?

  • Responder

    Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies