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VOLVER A ANA LA SANTA

Ayer volvimos hacerlo, volvimos a ANA LA SANTA. Hoy queríamos dejar de lado todas esas novedades gastronómicas (que no son pocas), para hablaros de uno de nuestros favoritos, de uno de esos restaurantes a los que volver siempre. Es uno de esos locales perfectos para muchas cosas: para una comida de domingo (como la de ayer), para un café a media tarde cuando tienes muchas cosas que contar (y escapas del bullicio de los bares), para leer y beber vino blanco en soledad (que queda muy bonito), para tomar unas tapas (sí, tapas castizas), para cenar dentro de un invernadero o para tomar un arroz en el centro de la ciudad. De ANA LA SANTA, ubicado en la madrileña Plaza de Santa Ana (de ahí su nombre), siempre salimos con la misma sensación, esa que sientes cuando sales de un restaurante donde todo ha sido redondo. Te preguntas cómo la silla donde te has sentado era tan bonita, como el camarero te ha atendido con esas gran sonrisa, como ese entrante que te han recomendado estaba tan rico, como el color del plato era tan bonito o como el ambiente era tan agradable. Y es que el grupo EN COMPAÑÍA DE LOBOS (que también posee el restaurante BOSCO DE LOBOS, en Madrid) se encuentra en pleno crecimiento con locales tan interesantes como GREEN SPOT en Barcelona, que abre sus puertas en poco tiempo (la cuenta atrás ya ha comenzado). Aquí, las razones para volver (siempre) a ANA LA SANTA.

1.- Aquí el aperitivo, el postre, el café o el gin-tonic de sobremesa. También para una copa a la caída de la tarde o para contestar los mails con el desayuno a primera hora de la mañana. “Un lobby con restaurante o un restaurante con lobby”, así se definen desde ANA LA SANTA. Y, es que, este restaurante está ubicado en el interior del Hotel ME, convirtiéndose en el total protagonista de su planta baja (con privilegiadas vistas a la Plaza de Santa Ana). El local está dividido en varios espacios, cuatro para ser más exactos. Todos entorno a la gran barra central, que se convierte en el eje y punto neurálgico del local. “Ayudándonos con dos diferentes niveles conseguimos dividir, sin crear barreras visuales, el espacio más informal de la entrada, de la zona más elegante en la parte trasera del restaurante”, cuentan desde Tarruella Trenchs Studio, encargados (siempre) de los trabajos de interiorismo del grupo. Sin duda, nuestro espacio favorito (para el aperitivo o esos [postres + gin-tonics] de sobremesa que se alarga hasta la tarde/noche) es el que encontrarás a la entrada, un espacio muy cálido, con la madera como protagonista y unos sillones que atrapan (dato muy importante). Ahí comienza el almuerzo, con dos copas de Albariño y unos relajados entrantes, mientras las mesas para la comida se quedan libres.

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Madera, una de las “obsesiones” de Tarruella Trenchs Studio, encargados del interiorismo

2.- ¡Ay qué croquetas! Allá a donde vamos, siempre lo decimos: estamos (y seguimos) en busca de la croqueta perfecta, porque estamos convencidos de que existe (por cierto, se admiten recomendaciones). En Madrid, sin duda, las de ANA LA SANTA entran en nuestra lista de “imprescindibles”. Ni muy grandes ni muy pequeñas, tienen el tamaño perfecto para ser comidas con las manos (sin dar ese, siempre, temido espectáculo). Cremosas pero con una bechamel no extremadamente suelta, no existirá peligro de “pringarse”. Es uno de esos platos perfectos para ir abriendo boca, con una copa de vino y sentados (o mejor dicho, recostados) en la zona de sillones y mesitas bajas de la entrada.

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Las croquetas de jamón de Ana La Santa

3.- ¿Unas bravas?. Es otra de esas tapas que probar si pisas los dominios de ANA LA SANTA (a la que podrás poner cara a través de una fotografía en blanco y negro que encontrarás dentro del local, pregunta por ella). Este restaurante se ha convertido en esa cara “B” de los clásicos locales de tapas. “¿Por qué no podemos tomar unas tapas en un espacio bonito, acogedor y agradable?” “¿Acaso las tapas sólo podremos tomarlas en esos clásicos y castizos bares con interiorismos poco cuidado?”. Estas (dos) preguntas tienen fácil respuesta si pisas ANA LA SANTA. Su receta de “bravas” es muy peculiar y se ha convertido en uno de esos clásicos de la carta. ¿Dónde está el truco? Las patatas salen directas del horno y están cocinadas al romero. No encontrarás ni rastro de color rojo, el habitual color de la “salsa brava”. Aquí, la “sala brava”, es blanca (y adictiva, cuidado).

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La peculiar receta de las “bravas” en Ana La Santa

4.- Pasamos a la mesa: comer dentro de un invernadero. Si hay un espacio dentro de ANA LA SANTA perfecto para la comida es su invernadero. Acristalado, con vistas tanto al interior del local como al exterior (a la luminosa Plaza de Santa Ana). Las mesas son de madera y por ellas parece haber pasado el tiempo (perfectas para instagramizar los diferentes platos que vas a comerte). Sobre las mesas manteles de papel blancos (con un diseño muy cuidado, no pienses en esos horribles manteles plagados de fotografías y dibujos absurdos) y originales platos de diferentes colores. Un espacio cargado de plantas y múltiples tonos de verde. Sin duda, uno de esos lugares perfectos para desconectar de la ciudad. En invierno ves llover (sin mojarte) y en verano las cristaleras se abren y estarás comiendo prácticamente en la calle, pero elevado.

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El invernadero, comer rodeado de plantas

5.- “Lo tenéis que tomar sí o sí”. Esto nos dijo la encargada de sala y llevaba toda la razón (le estaremos enormemente agradecidos por el descubrimiento). El plato viene sobre madera y su nombre es “tortitas de maíz, sashimi de atún y mayonesa de chipotle”, algo que a priori no nos llamaba demasiado la atención, por eso de la saturación de “sashimis” a lo largo y ancho de la ciudad. Sin embargo, su sabor (al que puedes añadirle unas gotas de lima) es totalmente sorprendente, sin duda uno de los platos que más nos han gustado en las últimas semanas.

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Las tortitas de maíz, sashimi de atún y mayonesa de chipotle

6.- Un arroz. “¿Y dónde nos tomamos un arroz en el centro de Madrid a buen precio?”, nos preguntaba hace unas semanas un seguidor a través de nuestra cuenta de Instagram. No tendremos porqué caer en las manidas arrocerías (algo que no nos acaba de convencer). La variedad de arroces en ANA LA SANTA es perfecta: “arroz negro de chipirón de playa y alcachofas”, el “a banda de cigalas”, el de “butifarra, setas y espárragos”, el de “verduras a la brasa” o nuestro favorito, el “arroz con calamarcitos, gambas y almejas”. Además, los domingos el local está lleno de familias alrededor de la mesa y también parejas (aunque ayer era San Valentín, claro). Un ambiente muy agradable para disfrutar de un arroz de domingo, ese arroz que no debería acabarse nunca (esta fue nuestra reflexión del domingo a las 20.00, con pena, con las miras puestas en un lunes cargado de trabajo).

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El arroz de calamarcitos, gambas y almejas de Ana La Santa

ANA LA SANTA

Plaza de Santa Ana, 14 (Madrid)

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