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LO QUE ESCONDE UNA FOTO DE COMIDA

PRIMERA PARTE (este tema da para muchas más)

Esconde “sudor y lágrimas”. Y también risas y miradas de los comensales, si es que la realizas en un restaurante lleno de personas (lo habitual en estos casos). Todo parece tan fácil cuando ves la foto en Instagram, “tan bonita”, “tan inspiradora”, “tan llena de magia”. ¿Y lo qué cuesta? ¿y todo lo que tenemos qué hacer antes de darle al botón de “compartir”? (ese momento tan reconfortante, por eso de poder ponerte a comer después de una hora sin despegar los ojos del teléfono). Lo cierto es que sólo sabrá lo que se esconde (y posiblemente sólo le hará gracia este artículo) a la tribu de los ‘Insta-foodies’, todas esas personas obsesionadas con Instagram y los platos de comida (véase nosotros). ¡Aunque no seas uno de esos “bichos raros”, sigue leyendo! (entenderás el sufrimiento y el espectáculo que conlleva compartir fotos de comida en las Redes Sociales)

Evitar el ‘show’ en los restaurantes es (técnicamente) imposible. Por eso (suponemos) que @nicole_franzen ha pasado por el restaurante para capturar “el momento” y poder compartirlo antes (repetimos, antes) de que el restaurante se llene de gente (y de que lleguen las miradas, la sorpresa y las carcajadas de los allí presentes). “Dinner her TONIGHT” (“Cena aquí esta noche”), apunta en el pie de foto. Y es que los ‘Insta-foodies’ entran en los restaurantes ansiosos e intentando buscar la mejor foto, el mejor rincón sin gente, esa mesa con el plato y la servilleta perfectamente alineados. “Fuera teléfonos”, “fuera bolsos de las sillas”, “ni se os ocurra tocar la mesa con las manos”, “fuera esa mano de ahí”, estas son algunas de las cosas que el amigo/familiar de un auténtico ‘Insta-foodie’ deberá soportar. Más tarde llegan los platos y con ellos lo peor. Deberá de buscar (y encontrar) la mejor perspectiva, deberá de cambiar los platos de sitio, “aunque tu hayas pedido la hamburguesa, aquí queda mejor”, te dirá. Conclusión, todos los comensales acabarán por comer los platos fríos, congelados. Pero “¿y lo bonita que ha quedado la foto?”, dirá (con una amplia sonrisa).

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Norma nº1.- Pásate por el restaurante antes, antes de que se llene de gente. Evita las miradas y las risas.

Intentar fotografiar la puerta de un cafetería que siempre está llena de gente no es imposible. Y si no que se lo digan a @thetrottergirl. Nunca sabremos si “hizo noche” frente al Monocle Café de Londres (con saco de dormir incluido) o si se pegó un gran “madrugón” y llegó la primera, justo a tiempo de que abrieran y no hubiera ni rastro de viandantes a más de 3850 metros de distancia. Lo cierto es que, sea como fuere, es todo un hito, pues se trata de uno de los locales más concurridos de la ciudad, uno de los “más instagramizados”. Y la pregunta, ahora, es: ¿y esto ahora cómo lo ponemos en práctica? Sacar una buena foto de un local en Madrid (o en cualquier pueblo o ciudad de la geografía española) será en ocasiones muy complicado, casi imposible. Siempre pasará alguien, algún vecino se habrá quedado sin tabaco y se habrá visto obligado a bajar a la calle o alguna persona se quedará congelada frente a la puerta del local y mirando a su teléfono móvil (en ese mismo segundo en el que tú estás disparando). Todo jugará en nuestra contra, pero siempre tendremos en mente esta foto del ‘Monocle Café’ que hace 75 semanas (según marca Instagram) disparó @thetrottergirl. ¡Si ella pudo nosotros también podemos!

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¿Ni rastro de gente en el Monocle Café de Londres? “Raro, raro, raro”

Nadie dijo que fuera fácil desayunar en la cama. ¿Y los equilibrios que uno tiene que hacer para que la taza de café no se caiga y manche toda las sábanas? Ésta pregunta nos la podría responder @asrosenvinge, toda una experta en fotografiar desayunos-dominicales. Y decimos dominicales porque suponemos que durante la semana (en horario-laboral) no tendrá el tiempo suficiente para colocar todo y hacer malabarismos sobre la cama. ¿Consejos? Posiblemente no te vayas a comer ni la mitad de cuencos que vas a colocar, pero quedan muy bonitos en la foto (esto es lo importante). Asegúrate también de que tus sábanas merecen ser retratadas (y compartidas), no valen todas esas plagadas de dibujitos absurdos que utilizabas cuando eras pequeño, deberás apostar por el blanco, el beige o los colores pastel y crudos (después el filtro hará maravillas). Y lo más importante, ya que vas a llenar de platos y vasos la cama, que sean bonitos y estén colocados “a conciencia” (y con criterio, siempre con criterio).

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Equilibrismos a la hora del desayuno

Si quieres sacar fotos de tus propios platos (en casa), deberás cocinar bien. Repetimos: “cocinar bien”, por favor. No basta con preparar un plato y sacarle una foto, deberás tener mano en la cocina y, también, con la cámara. Y esto lo saben muy bien las chicas de @hermanasarce, un claro ejemplo de que el “buen hacer” y la naturalidad en ocasiones da muy (muy) buenos resultados. Sus recetas son sencillas, cocinan con buen producto y eso, en las fotos, se nota (también lo hemos adivinado por las fotos que ellas mismas han sacado y compartido de sus compras en el mercado). Además tienen los manteles correctos, blancos y sencillos (“menos es más”, en estos casos). Utilizan bonitas vajillas y cuentan con una muy buena mano con la cámara (y las perspectivas). En definitiva, cocinan bien y, además, intentar cuidar el resto de detalles (secundarios, pero no menos importantes). Deberían de ocurrir dos cosas cuando observas una foto de comida “hecha en la cocina de casa”: (1) tendrás infinitas ganas de devorar todo lo que ves y si no tienes hambre te entrará el hambre (2) la receta deberá parecer sencilla, atractiva, te entrarán (también) ganas de colocarte el delantal y ponerte a cocinar.

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La sencillas (y apetecibles) recetas de cocina de @hermanasarce

Alguna de las herramientas necesarias: un mesa de madera. Aunque (pensándolo mejor) no deberíamos ser tan tajantes, no todos tenemos una mesa de madera-envejecida en casa (repetimos: “envejecida”, que sobre ellas las fotos quedan mucho mejor), será más fácil hacernos con un buen mantel (hilo o lino, en tonos crudos) que salvará todas nuestras fotos “caseras”. Porque, bajo ningún concepto, “casero” no puede ser sinónimo de “cutre”. El caso de @stephanie_somebody es redondo: tiene las dos cosas (mesa y mantel), nunca le podremos pillar en una mala foto. ¡Piénsatelo muy enserio e invierte en una mesa de madera-envejecida, todo será mucho más fácil!

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Herramientas necesarias: mesa de madera-envejecida

Síguenos la pista en @quenomeladenconqueso

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