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Y SEVILLA SE HIZO FOODIE

“Yo me hago foodie, tú te haces foodie, él se hace foodie, Sevilla se hace foodie”

¿Qué Sevilla es clasicona? ¿Qué Sevilla es rancia? ¿Qué a Sevilla todavía no ha llegado el fenómeno ‘foodie’? ¿Qué en Sevilla sólo se come “gazpachito” y “pescaito frito” (en invierno y en terraza)? Todas estas preguntas tienen fácil (y corta, muy corta) respuesta: “no” (seco y rotundo). Es cierto que la ciudad hispalense tiene ese aspecto y alma de ciudad tradicional, aparentemente muy fuera de lo que pudiera ser territorio ‘foodie’. Pero en nuestra última escapada, hace pocas semanas, descubrimos una nueva ola de restaurantes “buenos-bonitos-baratos”, todos esos locales donde además de dar importancia a las cartas (a las que dan una divertida y pensada vuelta) también ven necesario prestar atención al interiorismo y la luz, ahora, tan importantes. Los “buenos-bonitos-baratos” no parecían ser muy Sevilla pero se han convertido en las paradas obligadas de todos esos jóvenes (y no tan jóvenes) amantes, como nosotros, de esas mesas “de las que no levantarse en horas”. Descubrimos ‘OVEJAS NEGRAS COMPANY‘, un grupo de restauración con cinco exitosos (y concurridos) locales, todos ellos diferentes (tanto en cocina como en interiorismo) pero que sin embargo guardan un mismo “secreto”, el secreto del éxito. Auténticas “ovejas negras” en una ciudad como Sevilla, una ciudad que también acoge al movimiento ‘foodie’.

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Uno de los cuidados rincones de LA CHUNGA (Arjona, 13)

Al frente de ‘OVEJAS NEGRAS COMPANY’ están Juan Manuel García Tiscornia y Genóvena Torres Ruiz, dos jóvenes chefs de 35 años y formados en los fogones de maestros como Gordon Ramsay, Martín Berasategui o Ferrán Adria, entre otros. Cocinas “complicadas” que nada tienen que ver con las de sus cinco locales, salvando el profundo respeto por el producto (100% andaluz, en su mayoría). “Nuestros restaurantes persiguen una vocación conjunta y es que el cliente pueda comer bien y además disfrute de un entorno agradable”. Quizás éste sea uno de sus secretos, pues el perfil de ‘foodie’ actual no busca comerse el mejor chuletón de la ciudad ni tan siquiera descorchar la mejor etiqueta de vino. El ‘foodie’ (y además ‘instagramer’) también persigue (y busca casi enfermizamente) la mejor foto para su galería de imágenes, esa foto que merezca conseguir “likes” y firmas varias. Llegados a este punto, la fórmula secreta debería aglutinar varios (e importantes) componentes: [BUEN PRODUCTO + CARTA APETECIBLE + SILLAS Y MESAS BONITAS + LUZ CUIDADA (Y PENSADA, no sabemos si para la foto de ese loco instagramer)].

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Un bistró andaluz, así es TATA PILA (Julio César, 14)

Uno de estos restaurantes es TATA PILA, que aúna dos conceptos altamente gastronómicos: la estética y recetas del clásico bistró francés con los productos de la tradicional cocina andaluza. Un “bistró andaluz”, algo que a priori suena poco común pero cuyo resultado ha sido redondo (y que merece réplica en otras ciudades de España). Situado en la calle Julio César (número 14) se ha convertido en uno de esos “the place to be” de la ciudad, perfecto para la cena (y la copa) de los viernes (con amigos). Aquí lo de acompañar las comidas y cenas con agua o vino pasa a una de esas “segundas opciones”, en TATA PILA las patatas bravas o su ‘cassoulet’ de mejillones (con tomates cherry, perejil y Martini blanco) se podrán degustar con una completa carta de cócteles. ¿Nuestro favorito? Su ‘Fernandito’, con brandy Fernando de Castilla, lima, hierbabuena, azúcar y soda. Algo así como su reinterpretación “andaluza” del clásico mojito.

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Tierra, mar y fuego se dan la mano en la MAMARRACHA (Hernando Colón, 1-3)

¿El primer jardín vertical dentro de un restaurante en Sevilla? Así es. Otro de los exitosos locales de este grupo sevillano es MAMARRACHA, una taberna con techos altos, paredes desconchadas, imponentes vigas y maderas nobles. En su cartel, en la puerta de entrada, reza algo así como: “MAMARRACHA: TAPAS Y BRASAS”. Y es que la cocina de este restaurante, ubicado junto a la plaza de San Francisco y a pocos pasos de la Catedral, se caracteriza por la utilización de las brasas (carbon de quebracho) para la preparación de una amplia selección de platos de su original carta. También visitamos OVEJAS NEGRAS, la primera apertura del grupo, un local donde “la barra” (del clásico bar de tapas) posee gran protagonismo. “En sus estanterías perfectamente colocadas siempre hay algo vuelto, una lata distinta o entre las aceitunas verdes que sirven junto a la bebida, te encuentras una negra”, nos cuentan desde ‘CANDELA FACTORÍA DE IDEAS’ (el estudio creativo encargado de la imagen corporativa y branding de los restaurantes del grupo).

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“La barra del bar”, en OVEJAS NEGRAS (Hernando Colón, 8)

¿Su última apertura? Acaban de dar vida a un nuevo local, TORRES Y GARCÍA, un espacio con más de cuatrocientos metros cuadrados y con jardín interior incluido. El local posee techos altos, plantas de aire colonial, la madera como absoluta protagonista (aportando, siempre, esa calidez y recogimiento tan necesarios) y detalles de decoración (como sus cojines) que le aportan una gran fuerza y personalidad. Un local que nada tiene que ver con sus predecesores (y hermanos mayores) ni con la tónica habitual de la ciudad, donde salvo otras excepciones como EL PINTÓN o el grupo ‘OVEJAS NEGRAS COMPANY’ todo tiene esa clásica estética de “bar de toda la vida”. Si algo ha conseguido ‘OVEJAS NEGRAS COMPANY’ es crear universos (que no restaurantes, “una palabra que les resulta demasiado aburrida”, nos dicen) en los que el comensal vivirá una auténtica experiencia. Por su comida, por la atención (los camareros explican todo con una sonrisa), por su interiorismo, por su luz o incluso por sus baños (porque también es importante cuidar los baños, claro). “El punto más instagramizado de TATA PILA son los baños, por su juego de espejos y su original papel de pared”, nos dicen.

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Los cojines tropicales de TORRES Y GARCÍA (Harinas, 2-4)

Síguenos la pista en @quenomeladenconqueso

 

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2 Comentarios

  • Responder Carlota 27 diciembre, 2015 de 12:24

    Los locales son preciosos, enhorabuena a factoriadeideas por el interiorismo de los locales. Una pasada

  • Responder Lola 12 enero, 2016 de 23:41

    Me encanta! En muchos aspectos nos la intentan dar con queso. Buen trabajo y estupendo blog.

  • Responder

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