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LOS DESAYUNOS TARDÍOS DE LA MOJIGATA

*Nota importante: después de leer este post seguro te apetecerá asistir a un “desayuno tardío”, pero sólo se celebran una vez al año. ¡Comienza la cuenta atrás para el siguiente!

Desayunos tardíos, desayunos en pijama (como los de los domingos en casa). Hace una semana nos llegaba al mail una invitación a la que no podíamos decir no, esa que apuntas en la agenda en mayúsculas y en rojo. Venía firmada por La Mojigata y, tenemos que reconocer, eso ya nos daba mucha confianza. ¿Qué no sabes quién es La Mojigata? Pues bien, te lo explicamos en pocas palabras: uno de los mejores caterings de España, sin duda. Y es que, a La Mojigata le gusta llamarlo #Casering en vez de Catering. “Casering no son bocados en cucharitas de porcelana blanca, ni brochetas de tomate cherry con mozzarela. No tiene nada que ver con la cebolla caramelizada, la reducción de Pedro Ximenez, el coulis de frambuesa o las ensaladas con queso de cabra gratinado, plaga gastronómica de la década de los 90 de la que nos gustaría escapar sanos y salvos“, reza en su divertida web. Toda una declaración de intenciones (y de valores gastronómicos) que apetece conocer (y comer). Pues bien, que nos liamos, el pasado domingo fuimos a sus desayunos tardíos y esto fue lo que pasó.

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Una de las muchas mesas repletas de dulces y salados

Cuando llegamos a la dirección que marcaba la invitación nos encontramos con una cola que por un momento pensamos era de una “after party” de domingo (si, esas clásicas noches que se alargan). Pero no, no nos habíamos confundido y habíamos llegado a los “desayunos tardíos” de La Mojigata. En esta ocasión los desayunos (por que ya se han celebrado en otras ocasiones, muy pocas ocasiones) eran en la #MojiNave, una nave a las afueras de Madrid (en el metro de Oporto) con cierto aire neoyorkino (un adjetivo que siempre apetece escuchar y queda muy bien en las descripciones). Se trata de la base de operaciones (y refugio) de La Mojigata, un espacio muy amplio y luminoso que en esta ocasión se lleno de mesas y sillas dispuestas para el festín. Además, cuatro mesas auxiliares redondas repletas de comida se convirtieron en la obsesión de todos los asistentes, cuatro mesas redondas que parecía nunca se vaciaban. ¡Y mira que lo intentamos!

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La gente iba en PIJAMA, nosotros nos enteramos tarde

Pan casero (uno de los hits de La Mojigata), quesos (eso que nosotros, en honor a nuestro nombre, no tomamos), embutidos varios, confituras de pimiento, mango o remolacha, buffet de ingredientes para ensaladas, roast beef o salmón maridado, fueron algunos de los “salados” que pudimos tomar. Pero, ¿y la mesa(s) de dulces? Después de lo salado, siempre viene lo dulce (eso es así, de toda la vida) y en esta ocasión la elección era muy (pero que muy) complicada: cookies de chocolate y té verde, bizcochos de manzana y nueces, calabacín y limón o frutos rojos y chocolate, muffins de pera y jengibre, tarta de chocolate, lemon pie o tiramisú de té matcha (todo un descubrimiento). Y también bebimos, bebimos zumos de frutas naturales y el café de los chicos de UCOFFEE (contadores de historias cafeteras de diferentes partes del mundo).

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La mesa de dulces. Tartas, tartas y más tartas

Pero no sólo veníamos a desayunar, en la #MojiNave nos esperaban muchas sorpresas (que nadie nos había contado). Allí nos encontramos con Nuria Blanco y sus vajillas de animales (esas que descubrimos en The Hovse, que vuelve abrir sus puertas este viernes) y también pudimos descubrir las mieles Trasmonte y su curiosa campaña “adopta una colmena”, en pro “de la recuperación de abejas pequeñas y felices“. Además pudimos escuchar a los chicos del estudio de diseño Naranjo-Etxeberria, que hablaron junto al fotógrafo Pablo Curto a cerca del fracaso, la continua reinvención de las personas y marcas y del universo de la creatividad (algo que, sin duda, no les falta). Es decir, un desayuno al que también se le sumaban los testimonios de emprendedores y las historias de marcas “con historia”, con mucho que contar.

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Russian Red en acción y lo debemos reconocer: se nos calló alguna lagrimilla

Pero lo mejor (si cabe) estaba por llegar. Ya eran cerca de las cuatro de la tarde y las mesas seguían llenas de comida. Ya prácticamente había llegado la hora de la merienda (esa hora sagrada) y los que se habían quedado con hambre después del largo desayuno podían seguir levantándose con sus plato para llenarlo de dulces. Nos sentamos delante del escenario (con cojín incluido, como en casa) y subió al escenario Lourdes Hernández, Russian Red. Tocó y cantó versiones de algunos de los clásicos de la música (que todo el mundo sabía tararear) y también temas propios (y debemos reconocer, se nos calló alguna lágrima con su “Cigarettes”). Este desayuno, tardío, no podía acabar mejor, no pudimos irnos más felices de esta nave que pronto se llenará con nuevos e interesantes proyectos. Escuchamos algo de cenas de invierno… ¡Hasta ahí podemos leer! (seguid la pista de La Mojigata en su cuenta de Instagram: @lamojigata).

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Comida y más comida

¡LARGA VIDA AL DESAYUNO TARDÍO (Y EN PIJAMA)!

Síguenos la pista en @quenomeladenconqueso

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