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¿POR QUÉ NO EN UN ALBERGUE?

Tomamos prestado uno de esos clásicos ¿Por qué no…? de Diane Vreeland y aprovechamos para preguntarnos:  Y ¿por qué no en un albergue?. Parece como si la palabra ‘albergue’ nos evocara, de forma repentina, todos esos alojamientos ‘descuidados’ que uno se encuentra si realiza el Camino de Santiago, por el Norte de España. Plagados de literas, paredes descorchadas, baños impenetrables o interiorismos que necesitan (urgentemente) una revisión. Pero ésta idea cambió por completo cuando descubrimos, hace unos días, el albergue BELA MUXÍA en este pequeño pueblo de la inquietante (y mágica) Costa da Morte. “Su sencillo espacio interior ha sido diseñado con una escuadra deconstructiva de tono literario, teniendo en cuenta los acontecimientos que han marcado históricamente este Finisterre atlántico”, cuenta Antón Castro en el libro ‘El albergue como espacio identitario’ (que acompaña, por escrito, el discurso de este acogedor y contemporáneo alojamiento de la costa gallega).

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Una de las habitaciones, todas ellas con poemas en la pared

“Me gustaría que los clientes que utilizan el albergue, tengan una experiencia, y sobretodo, poder transmitirles los valores de nuestra cultura gallega visualmente”, nos cuenta Xosé Teiga, creador de parte del interiorismo. Y es que este albergue aparece plagado de guiños a la literatura de clásicos como Rosalía de Castro o José Ángel Valente, cuyos poemas aparecen grabados en las paredes de cada una de las habitaciones. “Mucha gente lo desconoce, pero Lorca (aunque nunca visitó esta villa) dedicó el primero de sus seis poemas gallegos a la Barca de Muxía, por eso también hemos querido rendirle un pequeño homenaje y una de las salas lleva su nombre”, nos contó Ángel de BELA MUXÍA. Es éste el motivo que lleva al escritor Antón Castro a definir este albergue como “un relato identitario”, más allá de un simple alojamiento. De igual forma también se convierte en un lugar perfecto, lejos de ‘lo frío’ de los hoteles, para escuchar las historias y vivencias de los peregrinos que llegan de todas partes del mundo, conocer otras realidades o adentrarse en las misteriosas leyendas gallegas.

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Un claro ejemplo de que ‘menos es más’

“En el primer piso se genera diseño con carácter museístico, dado que los contenidos tienen mucho peso conceptualmente. Como todo es histórico se le da esa estética de dos colores, que transmite cierta nostalgia. En el segundo piso la idea es la misma salvo en las habitaciones, donde se pretende rendir un homenaje a poetas gallegos y se integran sus poemas en las paredes, con un franja azul cruzada de diferentes formas que recuerda a la bandera gallega”, nos comentó Teiga. Si algo nos llamó la atención fue su cuidado interiorismo, en tonos blancos y con muebles que beben directamente del simplismo de lo nórdico. En BELA MUXÍA ni falta ni sobra nada, la piezas de mobiliario que decoran la habitaciones son siempre útiles, escapando de todos esos muebles o detalles que en ocasiones dificultan los movimientos de los huéspedes y que en cualquier caso no tienen utilidad, al menos aparente.

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Uno de los baños, con líneas muy simples

Además de las clásicas salas para peregrinos plagadas de literas, en el primer piso, BELA MUXÍA cuenta con una segunda y tercera planta donde se encuentran las habitaciones privadas e incluso un amplio apartamento (con vistas al mar). También el alojamiento aparece acompañado de ‘salas comunes’, como la zona de comedor y cocina o la de lectura, perfecta para devorar un libro mientras observas (y escuchas) la omnipresente lluvia gallega. La azotea/mirador, con cómodas sillas y tumbonas de diseño, es otro de los rincones más especiales y cuenta con unas espectaculares vistas del atardecer, del puerto de Muxía o de lo infinito del atlántico. ¿Qué no debes perderte? Su habitación más romántica en la segunda planta, con cama de matrimonio y bañera de hidromasaje (todo un lujo para este tipo de alojamientos) ¿Lo mejor? Su precio, 45 euros/noche.

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Otra vista de la habitación con cama de matrimonio

Nos fuimos con la sensación de que BELA MUXÍA nada tenía que envidiar a todos esos hoteles 5 estrellas, o al menos podríamos decir que se trata de otra opción no menos interesante o confortable. Aquí, no encontrarás el servicio de doncella 24 horas, ni los cada día más sofisticados juegos de ‘amenities’, ni un lobby donde disfrutar de un ‘Dry Martini’ rodeado de flores naturales, pero quizás tampoco lo busques. Bastará con las paredes blancas, la paz de ese aire nórdico, los poemas, el ruido de las gaviotas, el contoneo de la mar (con las barquitas de pescadores al fondo) o el silencio de Muxía, casi hipnótico. Y ¿Por qué no en un albergue?, nos preguntamos.

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Las escaleras que conducen a su azotea/mirador en la última planta

Visita su web: www.belamuxia.com

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1 Comentario

  • Responder Alejandra Pedroza S. 24 agosto, 2015 de 21:52

    Estupenda vision de un sitio precioso por su planta fisica,su entorno ,pero lo que lo hace inmejorable es la bonita presencia de Angel Y Celia afables anfitriones, cercanos en trato y estupendos guias de una region tan rica en cultura , gastronomia ,artesania, visiten la Costa de la Mort en Galicia España.

  • Responder

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