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AL RESCATE DEL PLATO COMBINADO

La cuestión, hoy, es repensar y repensar (una y otra vez) todos esos platos que parecía que ya no iban a volver. ¿Qué viene a tu cabeza cuando hablamos del tradicional plato combinado? Puede que pienses en todos esos bares ‘cutres’ o anticuados, los conocidos como ‘bares de viejos’ o incluso los ‘de carretera’ (lugares donde las florituras en las presentaciones desaparecen, donde las sillas y las mesas no son de diseño y donde no existe cabida para el tartar de atún con aguacate). La cuestión es que LOVNIS, el último concepto gastronómico de los chicos de Arzábal, ha sido capaz de huir de todos esos carteles luminosos con fotografías de platos combinados cero apetecibles (que pueblan el centro de la ciudad), para construir la ecuación perfecta que les ha ayudado a rescatar y dignificar estas clásicas ‘combinaciones de alimentos’ de una forma redonda. “Seres superiores abducen alimentos para convertirlos en platos extraordinarios”, así comienza la historia.

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La parte baja de LOVNIS, una nave extraterreste (sin extraterrestres)

Su carta cuenta con diez platos combinados, todos ellos numerados para que el cliente sólo tenga que decir eso de: “Pónganos un número 4 y un 9”, todo un guiño al pasado (no tan lejano). Esta revisión pasa por el cuidado exquisito en la calidad de las materias primas que conforman cada uno de los platos, algo que se había perdido en el común de los restaurantes que los ofrecían. De igual forma que las propias ‘combinaciones’, a las que también se les ha dado una vuelta. En LOVNIS, no sólo encontrarás los clásicos huevos fritos si no también un besugo a la parrilla con verdura braseada, patata panadera y tomate aliñado o un lomo de carne roja, pimiento del piquillo, cebolleta braseada y patatas fritas, entre otras opciones. Además, su carta acoge una serie de complementos o entrantes (bautizados como ‘platillos’, por eso de ‘lo volante’ de los ovnis) que realizan un recorrido por ‘tapas’ tan castizas como los callos, los tigres o la ensaladilla rusa. Y los postres no podían ser menos, una lista-homenaje a clásicos como el ‘limón helado’ o la tarta Comtessa (todos ellos elaborados de forma artesanal, ‘en casa’).

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El plato combinado nº1: huevos fritos, chistorra, patatas fritas y pimientos Guernica

Y no sólo la comida importa, en LOVNIS existen infinidad de elementos (y detalles) que hacen de este gastro-proyecto un restaurante realmente singular y un tanto ‘marciano’. Aquí, las habituales placas de ‘reservado’ se convierten en un original (y menos aburrido) ‘abducido’ y sobre las mesas nos encontramos con las clásicas vajillas Duralex, otro de sus acertados rescates. Además, algunos de sus platos combinados se presentan servidos en las bandejas metalizadas con compartimentos que se utilizaban en los comedores de los colegios y residencias de estudiantes, esas que detestábamos y que ahora (en LOVNIS) se convierten en un auténtico ‘puntazo’. Pero, es cierto que todos estos guiños al pasado se equilibran a la perfección con elementos mucho más contemporáneos e innovadores como el uso de probetas o la mezcla de materiales en su interiorismo, por ejemplo.

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¡El rescate de la vajilla Duralex!

Además el local de LOVNIS, en pleno barrio de Salamanca, se divide en dos espacio totalmente diferentes (en estética y en utilidad): una primera planta con barra de bar (de las ‘de toda la vida’) y mesas altas en las que podrás desayunar o tomar esa caña de las doce de la mañana (acompañada del aperitivo) y una planta baja (con una estética realmente inquietante, muy original) en la que se sirven las comidas y las cenas. Su horario de cocina es ‘non stop’ y las noches se alargan con sesiones de DJ y una cuidada barra de coctelería. Y claro, después de todo os preguntaréis el porqué de su nombre y es que la palabra ‘LOVNIS‘ es un juego entre: LOVE (por la comida y la calidad del producto) y OVNIS (por todo ese no sé qué ‘marciano’ que se respira en el ambiente y en el discurso del restaurante). Todo un homenaje a los bares-cafetería de ‘antaño’,  al plato combinado, a las vajillas que creíamos olvidadas y al buen producto (marca de la casa).

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La zona alta del local, con una barra perfecta para el aperitivo

Calle General Pardiñas, 56 (Madrid)

 

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