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LA VIDA DE LOS HOTELES: LE MÉRIDIEN BARCELONA

Podríamos comenzar a desgranar la vida de los hoteles, esos que visitamos (cuando salimos de los restaurantes, donde siempre estamos metidos). Nosotros somos de esos hoteles con vida y desechamos por completo esos otros en los que no sucede nada y a los que sólo entras para dormir (deprisa y corriendo). Y además, si algo nos quedó claro después de alojarnos en Le Méridien Barcelona es lo importante que resultan las personas que trabajan dentro de ellos, de ahí su vida. Desde la recepcionista o el chico en prácticas, pasando por la masajista, siguiendo por la figura del Relaciones Públicas y terminando por esa adorable mujer que limpia la habitación (y que sonríe a tu paso, lento y relajado, por la moqueta). La escusa de nuestro viaje, a Barcelona, era la intervención artística del fotógrafo Gray Malin, en los Le Méridien de todo el mundo (casi nada). Fotografías que permiten un viaje desde Tarragona a la Antártida o desde Australia a Lisboa y proyectadas (de forma continua) en los Hub de los hoteles (un espacio situado junto al vestíbulo, con sillones donde relajarse antes de salir a cenar o pasear por la ciudad). 

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La puerta principal de Le Méridien Barcelona

El viaje comenzó en Le Méridien Barcelona, pero también nos llevó hasta el Le Méridien Ra (en la Costa Daurada, a treinta minutos de la Ciudad Condal). Nos preguntábamos el porqué de nuestro viaje (en Cadillac rojo, por cierto) hasta este segundo hotel. Y es que, el pasado octubre Gray Malin fotografío aquí, en la playa, algunas de las instantáneas que hoy forman parte de ese viaje visual del que os hablábamos al principio. Más de 1000 flotadores cubrían una de las piscinas del hotel y Gray Malin desde los tejados (e incluso sobrevolando en helicóptero) disparaba estas fotografías (tomadas en Tarragona) que hoy dan la vuelta al mundo, gracias a Le Méridien. Un claro ejemplo de que en los hoteles pueden suceder más cosas, más cosas que camas kilométricas (que también), que números insospechados de almohadas (que también) o que desayunos sinfín (que también, claro).

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Gray Malin fotografiando desde el tejado de Le Méridien Ra

Y retomando eso de ‘las personas de los hoteles’. Tomando una exquisita paella (bajo el sol) en la terraza de Le Méridien Ra, hablamos -largo y tendido- con Ana Miquel, Relaciones Públicas de Le Méridien Barcelona (un cargo, en esta cadena, que lleva el sobrenombre de Experta en Le Méridien, algo que nos fascinó). De este viaje nos llevamos muchas cosas, entre ellas lo increíble de los dos hoteles que visitamos, pero también la sonrisa de Ana. Lo que más nos sorprendió de nuestra llegada fue su recibimiento, como recibe cada día a cientos de huéspedes: con una sonrisa de oreja a oreja y eso sí, pensando en que idioma debía hacerlo (por eso del cambio constante). “Empecé en 1989 y desde hace más de veinte años me encargo de las Relaciones Públicas del hotel”, nos comentaba Ana. Pero lo que más nos gustó escuchar fue su particular concepción de Le Méridien Barcelona: “Lo concebimos como una casa, como cualquier casa familiar, no como un lugar de paso. Tratamos a todos los clientes igual y con una intención muy clara: que se sientan cómodos y relajados”, nos confesó. Fue aquí cuando pensamos en lo importante que es la figura del PR (Relaciones Públicas) para los hoteles, esa persona de confianza que te recibe y que está pendiente de ti (y de todo) en todo momento.

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Ana Miquel, Relaciones Públicas de Le Méridien Barcelona

El viaje comenzó con un cóctel de bienvenida en la azotea (con vistas) de Le Méridien Barcelona y acabó con una fiesta en Le Pop Cocktail Bar del hotel, uno de los locales de moda en Barcelona (donde tomar la primera copa de la noche). El AVE de vuelta a Madrid, aunque rápido, nos permitió reflexionar. El viaje nos dejó esa sensación que uno se lleva después de pasar un fin de semana redondo en casa de unos buenos amigos, eso sí con una cama King Size en la que deseamos volver a dormir (muy pronto) y con un desayuno de esos que se alargan horas (por la variedad y por la calidad del producto). Seguiremos reflexionando sobre esos hoteles con vida, esos hoteles en los que suceden cosas. Mientras tanto no perderemos de vista lo próximo que ocurre en los Le Méridien y si volvemos a Barcelona (que lo haremos pronto) llamaremos a Ana, aunque sólo sea para tomar café y éclairs (artesanos) en la cafetería del hotel.

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Unos cócteles en la azotea de Le Méridien Barcelona

Le Méridien Barcelona

Les Rambles, 111 (Barcelona)

 

 

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2 Comentarios

  • Responder eva 6 junio, 2015 de 00:52

    Qué buena pinta la de este hotel. A mi también me gusta mucho el Barcelo Raval, que los fines de semana ofrece un brunch estupendo, sólo hay que ver las fotos

    Un saludo!

  • Responder eva 6 junio, 2015 de 00:53

    Qué buena pinta la de este hotel. A mi también me gusta mucho el Barcelo Raval, que los fines de semana ofrece un brunch estupendo, sólo hay que ver las fotos de su brunch!

  • Responder

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