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MAMA CAMPO acerca el campo a la ciudad

Intentar trasladar el campo a la ciudad no parece fácil, pero MAMA CAMPO lo ha conseguido. Este restaurante situado en la concurrida Plaza de Olavide, capitaneado por David Yllera y Nacho Aparicio, es ya la obsesión de lo foodies más sanos. MAMA CAMPO esconde además, una tienda llena de color donde poder disfrutar de productos 100% ecológicos. Todo está cuidado al detalle, hasta sus camareros visten uniformes de ECOALF y delantales de PeSeta. Hemos pasado por allí y nos han contado los secretos de este proyecto.

011 Foto Manolo Yllera

1.- ¿Cuándo nace MAMA CAMPO? ¿Quiénes son sus creadores? ¿Cuál es vuestra filosofía? La idea de Mama Campo nace hace unos 5 años, pero hasta hace año y medio no empezamos a darle forma y ponernos en serio a llevarlo a cabo. Y por fin a finales de enero de este año abrimos el colmado y a principios de marzo el restaurante. Somos dos personas las que estamos detrás de Mama Campo, mi socio David Yllera y yo, Nacho Aparicio. Ambos dejamos lo que hacíamos antes para dedicarnos al 100% a Mama Campo, y ninguno de los dos teníamos experiencia previa en este mundo. David venía del campo del trademarketing y comercial en grandes empresas de alimentación, y yo tenía una agencia de publicidad que vendí para montar esto. Nuestra idea es acercar a todo el mundo la mejor alimentación ecológica de nuestro país. Acercar el campo a la ciudad,  recuperar los sabores de toda la vida, fomentar el consumo de productos más sanos y naturales y el respeto por los productores que cuidan su entorno. Pero hacerlo de una forma atractiva y accesible para todo el mundo. Hasta ahora, lo ecológico estaba asociado, o bien con lo muy especializado, concienciado, vegetariano, incluso con un punto freak, o bien con algo muy caro. Y nosotros hemos querido romper con eso. De ahí que los precios compitan con los de la alimentación convencional, que la estética y el diseño sean atractivos (alejándonos de la estética habitual de parafarmacia o herbolario…), que el trato sea muy cercano y divertido (en el colmado incluso bailamos alguna vez), que la carta del restaurante se base en la cocina tradicional española incluyendo guisos, carnes… El objetivo es que la gente quite el miedo a lo ecológico, le parezca atractivo y accesible. Y llegar a todo tipo de público, desde la señora del barrio a una pareja con niños pequeños a gente joven más moderna…

detalle sala

2.- ¿Por qué se llama MAMA CAMPO? El nombre Mama Campo nos gustaba porque resume muy bien lo queríamos transmitir (origen, campo, tradición, productos y sabores como los de siempre/antes…). Además, el hecho de escribir la palabra Mama sin tilde nos aporta el doble juego de que la gente lo pronuncie Mama Campo (del verbo mamar: toma campo, chupa campo, absorbe campo) o lo diga Mamá Campo (asociándolo a madre campo, madre tierra, o evocando los recuerdos de las mamás y la afectividad y recuerdos que eso conlleva). En la comunicación que hacemos, además de dar importancia al concepto de ecológico (lo que significa, los beneficios, etc.), damos mucha importancia al nombre de los productores. Por eso hablamos de las hortalizas y frutas de Ángel, Albano, Tomeu, y Paquita, las legumbres de Amancia y Cristina, los huevos de las gallinas felices de Mikel y José Carlos, la leche de Julio, los yogures y quesos de Alfredo, Cristina, Isaura y Patxi, los aceites de Fernando y Consuelo, Marina y su ternera de la montaña, los pollos de Albert, la miel de las colmenas de Antonio, el pan artesano de Javier Marca, los dulces de Amador… 

05 Foto Manolo Yllera

3.-  Háblanos de la CARTA… La filosofía de cocina era la que te contaba, basarnos en la cocina tradicional española y ofrecerla de una forma cuidada, un pelín más sana y que fuese divertida y atractiva. Algunos de los platos más demandados son: nuestra crema de calabaza y naranja, la ensalada templada de queso de cabra y tomatitos asados, las croquetas de cocido (con un vasito de caldo), el arroz meloso con setas de temporada o el picadillo de aguacate y ahumados. También ofrecemos pescados, como la lubina a la plancha sobre arroz cremoso de algas o la dorada de acuicultura ecológica sobre una hoja de lombarda en la que metemos una salsa de puerro y cebolla. Y en cuanto a los postres, tarta de queso a la antigua (mezcla de tres quesos, membrillo y miel), torrija (muy fina, nada grasienta) hecha con bizcocho de polen de la Sierra de Madrid, arroz con leche del de verdad, macedonia de frutas… Lo que hacemos es que la carta, a cargo de Dani Larios, sea variable en función de la temporada y la disponibilidad de productos de nuestro colmado (que es la despensa del restaurante). El hecho de tener un colmado y un restaurante hace que nuestra carta no sea de “mercado” sino de “nuestro mercado”. Además nos permite gestionar mejor las mermas de perecederos. Si una semana tenemos muchas zanahorias en la tienda, nos permite poder incluir un plato o aperitivo de zanahoria en el restaurante y evitar pérdidas de producto.

02 Foto Manolo Yllera

4.- Además de restaurante, MAMA CAMPO incluye una tienda ecológica… La tienda es una especie de colmado, al estilo de las tiendas o ultramarinos de toda la vida, en la que poder llenar tu cesta de la compra completa. Hay una sección muy potente de productos frescos: fruta y verdura de varios agricultores, legumbres a granel (incluyendo algunas variedades de legumbre recuperada), arroces, huevos (del caserío de Mikel en Vizcaya o de la granja de José Carlos en Ciudad Real), lácteos de diferentes productores tanto de Madrid como de otras partes de España (yogures y quesos de Colmenar, quesos asturianos, navarros, extremeños, zamoranos, etc., leche fresca gallega y de un pueblo de Valladolid), tenemos ternera avileña, pollo, cerdo, embutidos, pan artesano de Javier Marca (PANIC), bollería de un obrador de Lozoya de la Sierra… Y por supuesto alimentación envasada: aceites de pequeños productores, conservas, legumbres, verduras, miel de Antonio Simón (apicultor de quinta generación en Cobeña), confituras artesanas, zumos, bebidas vegetales, cervezas artesanas, vinos… Vamos, un poco de todo. Por supuesto, todo con certificación ecológica.

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5.- Entrar en MAMA CAMPO es entrar en un mundo mágico. ¿Quién se ha encargado del interiorismo? La idea con la decoración era, (además de que fuese muy atractiva, por supuesto), por un lado huir de la estética habitual del mundo eco. Por otro, que nos ayudase a tener impacto y que potenciase la marca y la filosofía Mama Campo. Y otra el uso de materiales sostenibles, reciclados, etc. Con esas premisas, el hermano de mi socio, Manolo Yllera, que es un fotógrafo reconocido en el mundo de la decoración y el interiorismo, ha coordinado el proyecto de decoración, hablando con más de 40 artistas y diseñadores de primer nivel para que participasen aportando piezas (mesas, sillas, lámparas…). Siempre bajo la premisa de los materiales recuperados, el reciclaje, lo sostenible, etc. Tenemos piezas de diseñadores como Maarten Bas, Tusquets, Wow Estudio, Dirk Van der Kooij, Piet Hein Eek, La Casita de Margaux, Pablo Limón, Niks Piper, Marre Moerel, Tom Dixon, Pilar de Prada, Alvaro Catalán de Ocón, Inés Benavides, Txula Artesanía, Entic Designs, Fabrikhaus… Obras de artistas como Carlos Villoslada, Sr. García, Elena Hormiga, Caseta Mágica, Sobelman, Paulova, Eva Cruz, Jacobo Gavira…

 

C/Trafalgar,22 (Plaza de Olavide)

Precio medio/persona: 25€

#quenomeladenconqueso

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